Hay días en los que no haces demasiado, pero terminas agotado. La causa no siempre es física: es la acumulación constante de pensamientos pendientes que nunca se cierran del todo.
Hay días en los que no haces demasiado, pero terminas agotado. La causa no siempre es física: es la acumulación constante de pensamientos pendientes que nunca se cierran del todo.